El templo y sus características

Colegiata de Santa Cruz de CastañedaUbicada en pleno corazón de Cantabria, en Socobio, la Colegiata de Santa Cruz es testigo inamovible de la historia en la antigua Villa y Señorio de Castañeda. Los datos más antiguos de los que disponemos sobre este magnífico enclave nos trasladan al siglo IX-X, época en la que se funda un antiguo monasterio benedictino existiendo documentos fechados entre los años 1024 y 1073 que así lo atestiguan. El primero de ellos recoge un intercambio de bienes entre el Abad del Monasterio de Santa Maria del Puerto (Santoña) y el Abad de Castañeda, lo que refleja el carácter abacial del enclave. El segundo, nuevamente habla del Abad (Juan) y de la comunidad que dirigía.

En pleno apogeo del monasterio (siglo XII) se convierte en se convierte en colegiata a cargo de Canónigos de la orden de San Agustín. Es entonces cuando se construye el edificio románico inicial, que a diferencia de otras edificaciones contemporáneas nunca dispuso de claustro, refectorio y otras dependencias que eran obligatorias para los benedictinos, pero no para los agustinos. Esto no quiere decir que el monasterio que fue el germen de esta edificación no las tuviese en su antigua planta, hoy solapada por la colegiata.

Desgraciadamente, debido sobre manera al gran número de incendios que a su entorno más inmediato (incluso a ella misma), no existen muchos datos sobre la historia de la propia iglesia. El primero de ellos, en el año 1560, destruyó gran parte de los documentos que tenia en Villabañez el mayordomo del templo, Juan Díaz de Ceballos. Destacan también los incendios del archivo colegial de Castañeda en los años 1721, 1804 y 1807. Fue declarada como Bien de Interés Cultural el 7 de Noviembre de 1930.

Los orígenes

La planta original del templo, datada en el último tercio del siglo XII, es de cruz latina: cabecera triabsidal, crucero y nave mayor. Incluía además la torre del campanario adosada tal y como conocemos hoy en día, si bien fue reconstruida entre el siglo XVII-XVIII debido a su mal estado.

La portalada, orientada hacia el Oeste, está decorada con 8 arquivoltas y un guardapolvos de círculos. Los capiteles, cuatro a cada lado, están decorados con motivos variopintos tales como, cabezas humanas, felinos, serpientes y animales monstruosos.

Ampliación. Nave funeraria

A finales del Siglo XII o principios del XIII, se anexa en el sector Norte una nave con bóveda de crucería simple de tipo cisterciense. Posee dos puertas, una de ellas cegada, siendo la principal la orientada del mismo modo que la portalada románica (hacia el Oeste). En su interior podemos encontrar un magnífico sepulcro que contiene los restos de Munio Gonzaléz, 2º Abad conocido de la colegiata de Santa Cruz. Destaca la estatua en altorrelieve de un caballero labrado en piedra con motivos decorativos a sus pies de los símbolos de la fidelidad y el amor. Bajo la estatua se puede apreciar labrado en bajorrelieve el escudo de la familia Socobio, completándose el conjunto con una inscripción a la izquierda que reza lo siguiente: “Aquí yace Munio Gonzalez, Abad que fue de Castañeda e Dios perdone. Era de mil trescientos setenta y nueve”

Reconstrucción de la nave central y nueva nave lateral

En el siglo XVII se construye una nueva nave perpendicular al conjunto principal del edificio, adosada a la ampliación realizada en el siglo XIII y que alberga el sepulcro del Abad Munio González. Se trataba de una nueva capilla de dos tramos rematados en bóveda de cañón con capiteles corintios.

En esta capilla aparecen un altar y un retablo son policromar, cuya existencia está relacionada con la Cofradía de la Vera Cruz, llamándose en el pasado Capilla del Santo Cristo y de Santo Toribio. Actualmente se conoce como capilla del Monumento, ya que la nave de esta capilla fue elegida en el año 1872 para albergarlo. La factura barroca del retablo albergó hasta 1994 la increíble talla del Calvário gótico del siglo XIV que a día de hoy es la que preside el ábside principal de la Colegiata, tras el altar mayor.

Capilla del Indiano

En el año 1706 desaparece el ábside lateral derecho de la construcción original, construyéndose una nueva capilla cuadrada. Posee pilares almohadillados, y se eleva sobre pechinas en las que se puede apreciar labradas (bajorrelieve) las figuras de los cuatro evangelistas. Tanto la capilla como la sacristía, a la cual se accede a través de una gran portada de corte neoclásico, fueron construidas gracias al dinero enviado desde Perú por Juan Fromesta Ceballos y Villegas, de ahí el sobrenombre de “Capilla del Indiano”.

El muro de esta capilla está cubierto prácticamente en su totalidad por un retablo churrigueresco dedicado a San Juan, y alberga en su camarín una imagen gótica de Nuestra Señora del Rosario (siglo XIII), virgen que gozaba con gran devoción en todo el valle y que era sacaba en procesión hasta la ermita de San Roque cuando alguna catástrofe afectaba a los vecinos.

El soportal de 3 arcos

Mucha gente cree que el soportal anexo a la portalada principal se construyó en la reforma llevada a cabo en el siglo XIII, pero nada más alejado de la realidad. Existen aún documentos gráficos de mediados de siglo XX donde se aprecia claramente que este añadido no existía. Estamos ante una construcción de tres arcos, dos orientados al Oeste y uno al Sur, que protegen las dos puertas de la nave Norte. Ambas presentan arcos apuntados, los cuales se cree que fueron tallados por canteros de la escuela de Aguilar de Campoo.

La Castañeda medieval

Imagen de la coronación de Alfonso VIISe cree que el auge inicial en cuanto a población se refiere, ya no solo del entorno de la Colegiata de Santa Cruz sino en los valles colindantes, se debe a la conocida repoblación del Duque Gumersindo (año 816) en la cual se refuerza el Monasterio de San Vicente en Esles de Cayón. Ya en los albores del siglo XII la antigua villa de Castañeda, enclavada a las Asturias de Santillana y perteneciente al linaje de la Casa de Lara, pasa a manos del Rey Alfonso VII de León quien despoja al conde Rodrigo González de Lara de su Señorio en el año 1131. Tal y como reza en la Chronica Adefonsi imperatoris “..el rey se dirigió a Castilla y a Asturias de Santillana contra el conde Rodrigo y contra otros rebeldes, tomó sus castillos fortificados, prendió fuego a sus heredades e hizo cortar las viñas y los árboles. Viendo el conde que de ninguna manera podía escapar de las manos del rey ni en los castillos ni en las montañas ni en las guaridas, envió legados al rey para a acudir a una entrevista con él junto al río llamado Pisuerga con esta condición, que ambos acudiesen únicamente con seis caballeros..”

Ya en el siglo XIV Enrique II de Castilla, nuevo rey tras la guerra contra Pedro I, entregó el Condado de Castañeda a su hermano Tello en 1369. Tan solo dos años después, el rey cedió los privilegios en favor de su sobrino Juan (hijo del citado Tello), donándole a él y a todos sus descendientes la villa de Castañeda y el control sobre la misma. Al morir este sin descendencia masculina, la villa pasó nuevamente al Señorio Real.

Imagen en un hospital medieval de VillabañezPosteriormente, el Rey Juan II de Castilla confiere la tenencia de Castañeda a Garci Fernández Manrique en 1420. Un año después, debido a varias desobediencias, el rey cede dominios de Fernández Manrique en Soria pertenecientes a Álvaro de Luna. El primero, enfadado, se autodenomina Conde de Castañeda. El Rey prohibió este señorio y mando a los habitantes de la villa apresar a Garci Fernández Manrique si trataba de imponerte como señor. Meses después Juan II emprendió viaje a Castañeda para tomar represalias. Se quedó en Aguilar de Campoo y mandó ir delante al corregidor Pedro González del Castillo con una numerosa escolta. Pedro juzgó a los seguidores del conde, matando a algunos, y derribó varias casas y torres. Garci Fernández Manrique, no obstante, huyó. Cedió en su testamento el título de conde a su hijo Juan en el año 1436. Ya en el año 1480, los Reyes Católicos confirmaron todos los privilegios del condado y facultaron a Juan Fernández Manrique a constituir sobre ellos un mayorazgo, aunque fuesen hijos ilegítimos. Juan muere a los 95 años, heredando el condado su descendiente directo Garci IV Fernández Manrique de Lara.

Este linaje se perpetuo al frente del condado de Castañeda hasta el siglo XVII cuando, con la muerte del ultimo Fernández Manrique (Bernardo), volvió a pasar de nuevo a la Corona Real. Como apunte, destacar que el título nobiliario de conde de Castañeda sigue extendiéndose hasta nuestros días. Concretamente, el actual poseedor del mismo es don Álvaro Travesedo y Juliá, XXVIII conde de Castañeda desde el año 2003.

El Románico en Cantabria

Claustro de la Colegiata de Santa JulianaLa homogeneidad histórica, cultural y geográfica, independientemente de la pertenencia al Reino de Castilla en primera instancia y posteriormente a las Asturias de Santillana, permitieron que el románico en Cantabria posea una serie de rasgos estilísticos propios y totalmente diferenciados del resto de la Península (salvo Asturias). Dicha diferenciación es interpretada por algunas fuentes como “pobre” o “modesta”, ya no solo en cuanto las características técnicas y constructivas, sino al corto número de imágenes de crucifixión y Vírgenes que se conservan del siglo XIII. Pero nada más alejado de la realidad.

Esta claro que la ausencia de una diócesis propia por aquel entonces (pertenecía a la de Burgos) tuvo bastante que ver. Pero no por ello, tanto los monasterios como las colegiatas, no tiene un atractivo innato por su identidad propia: La monumentalidad de Santa Juliana en Santillana, la robustez de Santa Cruz en Castañeda, la belleza escultórica de los detalles de San Pedro de Cervatos, el claustro y la importante colección de sarcófagos de San Martín de Elines o la espectacular portalada de Santa Maria del Puerto. Todas ellas, y la gran cantidad de iglesias románicas de nuestra región (Santa María de Bareyo, San Andrés de Rioseco, Santa Maria La Mayor en Villacantid, etc) hacen de nuestra comunidad autónoma un lugar ideal para planear una ruta del románico. ¿Te vienes?

Colegiata de Santa Juliana
Santa Juliana
Santillana del Mar.
Exterior de la Colegiata de San Martín de Elines
San Martín de Elines
Valderredible.
Colegiata de San Pedro de Cervatos
San Pedro de Cervatos
Campoo de Enmedio

Donde comer y dormir

La ubicación de la Colegiata de Santa Cruz de Castañeda es ideal bien como punto de inicio de nuestro viaje turístico cultural o bien como punto intermedio del mismo. Ubicada a tan solo 25 minutos de Santander, es lugar de paso obligado en la gran mayoría de las rutas que cruzan Cantabria de Norte a Sur y de Este a Oeste. Y no solo eso, sino que su entorno más que inmediato está plagado de enclaves de visita recomendada, no solo dentro del ámbito de la arquitectura religiosa, sino en cualquiera de tus planes de viaje: El Parque de la Naturaleza de Cabárceno, Las Cuevas del Monte Castillo (Patrimonio Mundial por la UNESCO), Los Valles Pasiegos..en definitiva, un largo abanico de posibilidades donde poder elegir.

Todo ello rodeado de hoteles, alojamientos rurales y restaurantes donde poder disfrutar de la gastronomía y la esencia de Cantabria en toda su plenitud. Un rincón de tranquilidad y descanso donde hacer de tu estancia una experiencia inolvidable.

¿A que esperar para conocer este increíble templo y su entorno?

Localización y contacto

Socobio S/N
39660 Castañeda
Cantabria

Horario de verano 15 jul. - 15 sept.
Martes a domingo: 10:30 a 13:50 h. y de 17:00 a 20:50 h.

Horario de invierno 15 sept. - 15 jul.
Domingo: de 13:00 a 13:30 h.

info@colegiatadesantacruz.es